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Cuida la piel del bebé en verano

¿Por qué la piel del bebé tiene necesidades especiales en verano? 

Debido a la inmadurez de sus funciones cutáneas, los bebés y niños son los más perjudicados por el sol y el calor. Además, antes de los 2 años de edad, el funcionamiento del sistema termorregulador está poco desarrollado, lo que facilita las insolaciones.

La principal característica de la piel infantil es que el estrato córneo –la primera capa de la piel- no está plenamente desarrollado, por lo cual la piel es más delgada, frágil y sensible. Esta condición favorece la pérdida de agua y calor. Por otro lado, la escasa cantidad de glándulas sebáceas no favorece su lubricación natural.

Por ello, la piel del bebé -y fundamentalmente la del recién nacido- requiere de cuidados específicos al llegar el calor, la humedad y la exposición solar.

Hidratación

Es importante mantener la hidratación adecuada aplicando una crema hidratante a diario, idealmente con lociones, más ligeras de aplicar que las cremas o los ungüentos. Deben ser lociones hipoalergénicas, testadas a nivel pediátrico y formuladas especialmente para sus necesidades cutáneas. También pueden usarse aceites después del baño con la piel húmeda.

Es importante hidratar al niño por dentro, ofreciéndole líquidos con frecuencia para mantener el nivel de hidratación adecuada.

Tipo de ropa aconsejada

Se aconseja vestir al bebé con ropa ligera y fresquita. Las prendas de fibras naturales de algodón de colores claros son ideales porque son suaves y previenen posibles irritaciones y alergias de la piel.

Temperatura ambiental

No debemos abrigar al bebé más de lo que nosotros nos abrigaríamos. El exceso de calor puede provocar sudamina o, en el peor de los casos, un golpe de calor.

El niño se sentirá a gusto con una temperatura ambiental de 20 o 22º C. En lugares calurosos, la casa se puede refrescar con aire acondicionado (aprovechar para encenderlo cuando él no esté) en las horas de más calor. Nunca debemos exponer al bebé al chorro de aire de forma directa y para evitar la sequedad extrema que produce este sistema de refrigeración, se debe ventilar la casa y, si es necesario, encender el humidificador a ratos.


¿Qué problemas de piel suelen tener los bebés en verano y cómo evitarlos?


Dermatitis del pañal

Afecta a un 10% de los bebés y en la mayoría de los casos se produce por el contacto con las heces, la orina y la presencia de una elevada humedad. En verano, por tanto, debemos evitar que el niño sude y se irrite lo menos posible. Para ello, dejémosle siempre que podamos con el culito al aire, extrememos su higiene con geles neutros y apliquemos siempre una crema del pañal después de cada cambio.

Dermatitis atópica

La dermatitis (inflamación y enrojecimiento de la piel, que en ocasiones va acompañado de eczemas o erupciones) es muy común. Puede aparecer en niños lactantes, desde los pocos meses de edad, y requiere de una serie de cuidados especiales para aliviar las molestias que produce.

En verano la dermatitis atópica suele mejorar, aunque también puede agravarse debido a la irritación producida por el sudor. Hay que insistir en la hidratación diaria de la piel, usando lociones y geles de baños adecuados.

Además, hay que tener en cuenta que el cloro de las piscinas es irritante, por lo que se recomienda una ducha al terminar e hidratación cutánea posterior.

Picaduras de mosquito

Los mosquitos y otros insectos son también un factor importante a la hora de proteger la piel de los bebés, especialmente por las reacciones y lesiones que producen las picaduras. Por lo general se aconsejan lociones a base de citronella que se deberían aplicar sobre la ropa del bebé pero no directamente sobre su piel, además de usar mosquiteras en ventanas y cunas.

Sudamina

Otro problema frecuente es la sudamina o miliaria. Se produce cuando los poros se obstruyen y no dejan salir el sudor formando pequeños granitos rojos o diminutas ampollas que pueden picar. Aparece en áreas como los pliegues del cuello, torso o la espalda de los bebés. Para evitarla, se debe mantener al bebé fresco y seco, evitar el uso del pañal todo lo posible, evitar cremas demasiado espesas que contribuyen a obstruir los poros y lavar la piel a diario con un gel neutro.

Fotoprotección

El sol es una fuente de salud, por eso podemos tomarlo y disfrutarlo, pero con unos cuidados o normas de protección, que son especialmente importantes en los bebés y los niños.

El daño solar es acumulativo, de ahí la importancia de cuidar al máximo la piel en los primeros años de vida para evitar luego lesiones en el futuro. Las quemaduras antes de los primeros 18 años de vida, dejan mayor sensibilidad a la aparición de tumores cutáneos. Y las exposiciones solares durante la infancia representan el 80% del sol recibido a lo largo de nuestra vida. Cuidar desde muy temprano las pieles jóvenes es mejorar la salud de la piel adulta.

Es importante no exponer directamente al sol a los niños menores de 1 año, ya que aún no controlan el sistema térmico y la sudoración. Además, los bebés hasta los 6 meses no se aconseja el uso de protectores solares (dada su mayor permeabilidad a las sustancias tópicas). Los bebés deben protegerse con sombreros de ala ancha, ropa de algodón, sombrillas y en caso de usar protectores solares (a partir de los 6 meses) deben ser hipoalergénicos y formulados especialmente para niños.

Si un niño está colorado o se ha quemado ¿cómo cuidarlo?

El eritema es una respuesta negativa a la exposición solar inadecuada. De suceder, pueden usarse lociones hidratantes regeneradoras y mantener una adecuada ingesta de líquidos. En el caso de aumento de la temperatura corporal, se adicionarán antitérmicos específicos y se llevará al pediatra.


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